Una mujer de 51 años fue derivada al departamento de otorrinolaringología con antecedentes de una protuberancia en el lado derecho de su cuello durante 2 semanas. No había antecedentes de cambios en su voz o disfagia. Es una para 4 con todos los partos vaginales normales y ha tenido frotis cervicales normales en el pasado. Sus períodos eran regulares y no dio ningún antecedente de sangrado intermenstrual o poscoital. Fumaba alrededor de 20-30 cigarrillos por día. Al ser interrogada en la clínica, relató un historial de creciente letargo durante los últimos 3 meses y también que no podía presentarse a trabajar debido a un fuerte dolor de espalda. Cinco años antes del episodio actual, manifestó encontrarse mal con una pérdida de peso significativa y menstruaciones abundantes. Se le diagnosticó anemia y se le administraron cinco unidades de sangre. Se le realizó una exploración para descartar un posible cáncer de colon, que dio negativo. Se le derivó a una clínica de trastornos menstruales, pero no acudió a la consulta en dos ocasiones. Al examinarla, se detectaron múltiples ganglios linfáticos cervicales a ambos lados del cuello. La ecografía del cuello reveló dos grandes ganglios linfáticos supraclaviculares con varios ganglios linfáticos de aspecto anormal en la cadena carotídea derecha. Una radiografía del tórax no mostró anormalidades. La aspiración con aguja fina de los ganglios linfáticos arrojó células de carcinoma escamoso. Se sospechó de un carcinoma metastático de células escamosas de un tumor primario desconocido y se realizaron investigaciones para encontrar un posible sitio primario. El examen clínico y la endoscopia del tracto digestivo superior no revelaron un tumor primario obvio en la nasofaringe, la laringe y la hipofaringe. La tomografía computarizada (TC) del cuello, el tórax y el abdomen reveló una marcada linfadenopatía mediastínica y paraaórtica, que sugería la diseminación del conocido carcinoma de células escamosas. Había evidencia de dilatación del sistema colector bilateralmente con dilatación de los uréteres proximales, lo que sugería una obstrucción dentro de la pelvis. Se realizó un escáner de tomografía por emisión de positrones-TAC (PET-TAC) que mostró una captación notablemente incrementada en los ganglios linfáticos cervicales derechos, así como en los ganglios linfáticos para-aórticos inferiores, mediastínicos anteriores, cervicales derechos y bilaterales ilíacos, con un ganglio obturador que mostraba un centro fotopénico. Además, había un área focal de captación incrementada en la pelvis, lo que sugería una lesión dentro de la pared rectal o en la bóveda vaginal. Dada la histología del carcinoma escamocelular, la exploración por TEP sugirió que la captación en la pelvis podría representar un problema ginecológico primario en lugar de una segunda neoplasia en el recto. Pero dada la distribución de la enfermedad, que era muy inusual para el carcinoma cervical, se sugirió una revisión de la histología con un diagnóstico diferencial de linfoma a considerar. La histología de la aspiración con aguja fina del ganglio linfático cervical confirmó que se trataba de células de carcinoma de origen escamocelular. Nuestra paciente fue derivada al equipo de ginecología-oncología. En el examen, el útero estaba antevertido, móvil y voluminoso, correspondiente a un tamaño de aproximadamente 14 semanas, sin masas anexiales palpables. Su cuello uterino parecía normal a simple vista y se obtuvo un frotis que se informó como normal. Se realizó una resonancia magnética de la pelvis y el abdomen que reveló un cuello uterino muy anormal, difusamente infiltrado por una masa de intensidad de señal T2 intermedia a alta que medía aproximadamente 3 × 4 × 3.5 cm. La masa involucraba el canal endocervical y el estroma con sospeita de invasión parametrial temprana anterior. No hubo evidencia convincente que sugiriera la participación de la vejiga y el recto estaba libre de enfermedad. Se demostraron varios pequeños fibroides intramurales dentro del miometrio, así como un fibroide submucoso en el cuerpo anterior del útero. Existía una amplia linfadenopatía a lo largo de ambas paredes laterales de la pelvis, en las regiones ilíacas comunes y en las regiones paraaórticas, pero no había evidencia de linfadenopatía inguinal. Se observó una hidronefrosis bilateral. No se observaron depósitos óseos. En conclusión, la resonancia magnética informó que la apariencia era consistente con un carcinoma cervical con amplia linfadenopatía e hidronefrosis, etapa FIGO 3b. Los análisis de sangre de rutina antes del examen bajo anestesia mostraron que era anémica con un nivel de hemoglobina de 6 g/dl. Se le transfundieron cuatro unidades de sangre. Sus pruebas de función hepática y renal fueron normales y las serologías mostraron que era negativa para el VIH. Se le realizó un examen bajo anestesia, una biopsia cervical y un legrado endocervical y endometrial. El examen bajo anestesia mostró que el cuello uterino era voluminoso con un epitelio superficial intacto. No había implicación parametrial y el recto y la vejiga estaban libres. La histeroscopia reveló un fibroma pedunculado en la pared anterior del útero. Se tomaron grandes biopsias del labio anterior y posterior del cuello uterino que identificaron un carcinoma de células escamosas del labio anterior del cuello uterino poco diferenciado. Los legrados endocervicales fueron positivos para carcinoma de células escamosas y los legrados endometriales mostraron endometrio proliferativo. Con una impresión de carcinoma de células escamosas metastásico del cuello uterino, se inició una quimioterapia paliativa con carboplatino y paclitaxel. Ha respondido bien a la terapia con una disminución reportada en el tamaño de los ganglios del cuello.