Un hombre de 25 años, de origen medio oriental, con antecedentes de exposición a ganado, fue admitido en nuestra unidad quejándose de una hinchazón dolorosa en el codo derecho. La hinchazón se desarrolló a lo largo de 3 años y se asoció con dolor reciente sin fiebre ni rigidez, y prurito. La anamnesis no reveló ningún traumatismo en el codo ni medicación previa. En el momento del ingreso no presentaba fiebre y su estado general era bueno. El examen físico reveló una masa en el codo lateral derecho con distensión de la piel que lo cubría. La masa medía 4 cm por 6 cm y no había señales de excoriaciones ni de fístula mostró un quiste unilocular con múltiples tabiques que le conferían un aspecto multivesicular o de roseta, confinado a los tejidos blandos, adyacente a los músculos del codo medial sin infiltración ósea ni estructuras neurovasculares circundantes. Se preparó al paciente para una cirugía electiva con consentimiento y se inició una terapia antihelmíntica preoperatoria durante 5 días. Se procedió a la extirpación quirúrgica en bloque de la masa bajo anestesia general. Se tuvo cuidado de extraer la masa en bloque sin perforar la pared del quiste, mediante una pericistectomía meticulosa a lo largo de las fibras musculares circundantes. El quiste era multivesicular y contenía quistes hijos y estaba relleno con una sustancia turbia típica de la enfermedad hidatídica. Después de la extirpación, se realizó un extenso lavado del campo quirúrgico. La herida no pudo cerrarse debido a la pérdida masiva de tejido blando. El campo operatorio se cubrió con un apósito adecuado. Se realizó un colgajo cutáneo posteriormente con un resultado favorable y sin signos de recurrencia local 2 años después de la cirugía.