Una niña de 7 años se presentó en nuestro hospital con quejas de dolor abdominal y vómitos durante 5 días. No había evacuado ni había expulsado gases durante 3 días. El dolor abdominal era cólico, generalizado y de intensidad moderada a severa. Había vomitado 12 veces en los últimos 3 días. No eran vómitos proyectados, sino biliosos y no manchados de sangre. Los vómitos se agravaban con la ingesta de alimentos, lo que provocaba que la niña se negara a comer. Su madre había notado distensión abdominal. No había evacuado ni había expulsado gases durante 3 días. No tenía antecedentes de fiebre, ictericia o heces de color rojo. Antes de estos síntomas, la niña estaba sana y su desarrollo era comparable al de sus compañeros. Se le había practicado una herniotomia por hernia inguinal izquierda 1 año atrás. En el examen físico, la paciente parecía deshidratada, con mal aspecto y con dolencias. Sus constantes vitales estaban dentro de los límites normales. Presentaba distensión generalizada del abdomen. El abdomen era blando a la palpación; no obstante, había una sensibilidad generalizada sin sensibilidad de rebote. La radiografía del abdomen mostraba múltiples niveles de aire y fluidos junto con bucles del intestino delgado distendidos, lo que sugería una obstrucción del intestino delgado, como se muestra en la Figura A, B. Los parámetros sanguíneos no eran relevantes. Se realizó un diagnóstico provisional de obstrucción completa del intestino delgado por adherencias. El paciente fue tratado de forma conservadora con la inserción de una sonda nasogástrica, cateterización de Foley y solución salina normal intravenosa. También se le dio ceftriaxona 500 mg por inyección como antibiótico profiláctico. Después de la reanimación inicial, se planificó una laparotomía exploratoria de urgencia. Bajo anestesia general, se abrió el abdomen. Se observaron asas dilatadas del íleon y del yeyuno con un punto de transición 40 cm proximal a la válvula ileocecal. No se observaron segmentos gangrenosos. Se observó una hinchazón quística sobre el punto de transición, que era móvil. La hinchazón no estaba unida a ninguna estructura subyacente y se encontró que era un cuerpo extraño. El cuerpo extraño se ordeñó a través de la válvula ileocecal hacia el colon ascendente como se muestra en la Figura A. Se descomprimió las asas dilatadas del íleon y del yeyuno a través de la flexión duodeno-yeyunal. Se realizó una colonoscopia en la mesa de operaciones y se identificó que el cuerpo extraño era un globo de caucho lleno de líquido de 3 cm de diámetro aproximadamente. Se rompió y se recuperó utilizando fórceps endoscópicos, como se muestra en la Figura B. Después de la operación, se informó al grupo del paciente sobre los hallazgos de la operación. El paciente admitió haber ingerido un globo lleno de líquido siete días antes.