Una mujer de 52 años se presentó para la evaluación de una masa indolora en la región de la hendidura interglútea izquierda. Había estado presente durante 10 años, pero se había agrandado significativamente durante el año anterior. Cuando la paciente lo notó por primera vez, una década antes, la lesión tenía el tamaño de un cacahuete. La paciente no tenía otros antecedentes médicos o de trauma relevantes. El examen físico reveló una masa superficial de 6 cm, parcialmente compresible, sin sensibilidad o cambios cutáneos asociados. No había ninguna abertura fistulosa visible ni secreción de la lesión. Los resultados de laboratorio, incluido el recuento sanguíneo completo, los exámenes bioquímicos de sangre y los marcadores tumorales, estaban dentro de sus rangos normales. La ultrasonografía mostró una lesión hipoecoica bien circunscrita con realce posterior y focos ecogénicos internos. Las imágenes de Doppler en color no mostraron señal en la masa. La tomografía computarizada (TC) mostró una lesión de 6,8 × 6,3 × 5,1 cm, lageniforme, homogénea, de atenuación suave (41-52 HU) en el tejido graso subcutáneo de la región de la hendidura interglútea. La lesión no mostró calcificación interna ni realce post-contraste. La resonancia magnética (RM), realizada para caracterizar más la masa, reveló una lesión quística bilocular sin realce de contraste ni componentes sólidos. La masa mostró intensidad de señal heterogénea que comprendía hiperintensidad leve a marcada en imágenes ponderadas en T1 y T2 —en contraste con el músculo adyacente, que no mostró contraste, componentes sólidos, o focos de difusión restringida. Basándose en estos hallazgos, el diagnóstico más probable fue un quiste epidérmico subcutáneo. Por lo tanto, la masa se extirpó quirúrgicamente sin complicaciones postoperatorias. Macroscópicamente, se trataba de una masa quística de color gris-marrón que contenía material mucoso de color marrón. El examen histopatológico del quiste resecado mostró que estaba revestido por un epitelio columnar ciliado pseudoestratificado, lo que coincidía con que se trataba de un BC. Había presencia de hemorragia, células inflamatorias y fibrosis, pero no signos de malignidad (Fig.