Un hombre de 30 años, previamente sano, sin antecedentes médicos, fue admitido en la sala de urgencias tras un accidente automovilístico: volcó su automóvil. El examen físico en el ingreso fue el siguiente: frecuencia cardíaca de 145 latidos/minuto, presión arterial de 80/30 mmHg, sin signos de hemorragia externa, traumatismo medular o fractura de extremidades, frecuencia respiratoria de 25 ciclos/minuto y saturación de oxígeno del 75% en aire ambiente, 85% en máscara de alta concentración con roncus en el lado derecho. La escala de coma de Glasgow fue de 10/15 (respuesta de apertura ocular 2/4, respuesta verbal 3/5 y respuesta motora 4/5) con pupilas contraídas y sin signos de localización. En ese momento se tomó la decisión de poner al paciente en ventilación mecánica con una fracción inspiratoria de oxígeno al 100 %, un volumen corriente de 6 ml/kg y una presión espiratoria final de 3 mbar, con una oximetría de pulso del 93 %. El recuento sanguíneo completo mostró lo siguiente: hemoglobina 12 g/dl, plaquetas 350000/mL, tiempo de protrombina 80%, fibrinógeno 3.5 g/l, glóbulos blancos 7500/mL, eosinófilos 55%, función renal normal: creatinina 0.8 mg/dl, urea 0.30 g/L. Tras la estabilización hemodinámica mediante restitución de fluidos con 500 ml de suero salino y la introducción de 1 mg/h de norepinefrina, se realizó una tomografía computarizada de cuerpo entero, que no mostró hemorragia interna, neumotórax ni traumatismo medular, y mostró en el nivel torácico una formación redondeada bien delimitada de contornos regulares que contenía un nivel hidro-aerico relacionado con un quiste hidatídico roto (). Tras descartar la posibilidad de un shock hipovolémico hemorrágico, se mantuvo el diagnóstico de shock anafiláctico debido a la rotura postraumática del quiste hidatídico, se cambió la norepinefrina por epinefrina con una dosis de 2 mg/h y se le dio 500 mg de hidrocortisona con una mejora en el estado hemodinámico. Al día siguiente, el paciente fue llevado al quirófano para extraer la masa mediante una toracotomía abierta (). En el período postoperatorio, se inició el tratamiento con albendazol a una dosis de 400 mg/día. La evolución fue favorable; se le retiró la sonda en el período postoperatorio inmediato y se lo derivó al departamento torácico.