Un hombre caucásico de 55 años se presentó con fiebre de tres días, escalofríos y dolor abdominal. Su historial médico indicaba que tenía hipertrigliceridemia e hipertensión. Su examen físico fue positivo para fiebre (38.3°C), taquicardia (110 latidos/minuto) y sensibilidad al tacto en su flanco izquierdo. Su evaluación inicial de laboratorio mostró leucocitosis (18,600), insuficiencia renal aguda (creatinina 3.8 mg/dL; creatinina basal 1.2 mg/dL) y numerosos glóbulos blancos (GB) en su orina. Una tomografía computarizada (TC) de su abdomen y pelvis mostró la presencia de una hidronefrosis izquierda y una obstrucción ureteral con un diámetro de 1,5 cm. Nuestro paciente fue diagnosticado con pielonefritis izquierda. Se le inició inmediatamente un tratamiento con antibióticos de amplio espectro. También se le realizó inmediatamente una nefrostomía percutánea izquierda. Su sepsis y su insuficiencia renal aguda mejoraron posteriormente. Tras la colocación de un stent ureteral, nuestro paciente se sometió a una internalización de la nefrostomía. Durante una inyección de agente de contraste en su sistema calicelar izquierdo, pudimos visualizar su vena renal izquierda. En este momento, no obstante, nuestro paciente estaba clínicamente estable, no presentaba hematuria y mantenía un nivel de hemoglobina estable. Al no encontrar una explicación conveniente para este interesante hallazgo radiológico, sospechamos inicialmente una fístula veno-calicelar renal iatrogénica.