Un hombre de 75 años se presentó en nuestra clínica quirúrgica ambulatoria en Mangalore, India, con dolor abdominal y distensión abdominal. Había tenido episodios similares de forma intermitente durante los últimos 8 a 10 años, que habían aumentado en frecuencia durante el último año. Estos episodios recurrentes se habían manejado de forma conservadora hasta el ingreso actual. El paciente informó que el dolor había empeorado, junto con el estreñimiento, durante los últimos 7 días, lo que le había llevado a buscar ayuda médica por primera vez. No tenía antecedentes de vómitos, pérdida de peso o apetito. Al preguntarle sobre sus episodios anteriores, explicó que tenía síntomas similares de dolor abdominal, distensión y estreñimiento que duraban 2 a 3 días, por lo que se autoadministraba acetaminofeno y laxantes en grandes cantidades, lo que resolvía sus síntomas. Negó el uso prolongado de AINE u otros medicamentos. No tenía antecedentes de alternancia de estreñimiento y diarrea, sangrado rectal o tenesmo. No tenía antecedentes que sugirieran estigmas asociados con la tuberculosis. Su historial médico o quirúrgico pasado no era de importancia. En el examen general, el paciente presentaba taquicardia (109/min), taquipnea (22/min) y una presión arterial de 108/72 mmHg. Al inspeccionarlo, el abdomen estaba distendido sin que se observaran cicatrices quirúrgicas, senos, peristalsis o venas dilatadas. Los orificios herniarios estaban libres. Al palparlo, no había aumento local de temperatura, pero su abdomen estaba levemente sensible. No había masas obvias que pudieran palparse. Al percutirlo, se oía una nota resonante por todas partes. Tenía sonidos intestinales hiperactivos al auscultarlo. No había signos de insuficiencia hepática ni signos clínicos de deshidratación. Al examen rectal digital se observó ausencia de heces con un recto amplio. Los exámenes del sistema respiratorio y cardiovascular estaban dentro de los límites normales. No se observaron anormalidades en el examen de la ingle ni de los genitales externos. Al finalizar la historia y la evaluación clínica, llegamos a un diagnóstico probable de obstrucción intestinal, cuya causa se determinará.