En febrero de 2011, un paciente de 47 años de edad, de sexo masculino, se sometió a una lobectomía pulmonar derecha para la resección de un carcinoide bronquial atípico (pT1pN2). Su historial médico era significativo para la enfermedad renal en etapa terminal (ESRD) secundaria a la glomeruloesclerosis segmentaria focal que requería hemodiálisis iterativa. En septiembre de 2011 se realizó una hepatectomía derecha debido a metástasis hepáticas; la enfermedad metastásica progresó al hígado y al hueso durante los siguientes 17 meses. Se inició la administración mensual de lanreotida intramuscular 120 mg y se continuó durante 1 año. En marzo de 2014 se observó una mayor progresión de la enfermedad y se inició everolimus oral a una dosis de 10 mg/día, que se redujo a 5 mg/día 1 mes después debido a la persistente mucositis de grado II. No se produjeron toxicidades de grado III-IV. Una tomografía computarizada (TC) tomada 3 meses después mostró la estabilización de la enfermedad. La terapia con everolimus se interrumpió en noviembre de 2014, después de un curso de tratamiento de 9 meses, debido a la progresión de la enfermedad hepática y ósea. La terapia con análogos de somatostatina se continuó durante todo el tiempo. Una tomografía computarizada tomada 6 meses después reveló la progresión de la enfermedad hepática y el desarrollo de metástasis peritoneales, para lo que se administraron 5 ciclos de quimioterapia con temozolomida de abril a agosto de 2015. Las metástasis hepáticas y peritoneales progresaron, y se inició la quimioterapia oral metronómica con capecitabina en noviembre de 2015. El paciente falleció en enero de 2016 debido a la progresión de la enfermedad.