Paciente varón, estudiante diestro de 24 años, admitido en el departamento de urgencias tras un accidente de motocicleta con monotrauma del pulgar izquierdo. Clínicamente, presentaba edema, dolor a la palpación y movilización, referido a la base del pulgar, sin heridas ni déficits neurovasculares asociados. Se realizó un estudio radiográfico (,), que reveló una fractura, con una desviación >2 mm, de la fractura del borde dorsal trapezoidal vertical con más de 2 mm de desviación y una fractura del tubérculo volar sin desviación, correspondiente al tipo IIb y al tipo III de fractura de Walker, respectivamente. También se diagnosticó una fractura de Bennett con desviación asociada del trapezoide-metacarpo. Esta lesión se sometió a una evaluación por tomografía computarizada (TC) (,), para una mejor caracterización del patrón de fractura con respecto a la desviación de la articulación, el número y tamaño de los fragmentos y su respectiva orientación espacial. En el departamento de urgencias, se realizó reducción cerrada de luxación e inmovilización temporal con escayola y se propuso intervención quirúrgica. El paciente se sometió a cirugía 3 días después del traumatismo. Se utilizó un abordaje radial dorsal y se realizó identificación y protección del nervio radial superficial y de las ramas de la arteria radial. Se realizó capsulotomía trapezoide-metacarpiana. Se realizó reducción anatómica de fractura trapezoide y se fijó temporalmente con alambre de Kirschner y de manera definitiva con dos tornillos de 1,5 mm (Bone Care-Medartis). Por el mismo abordaje, se extirparon los fragmentos de fractura de Bennett y se reinsertó el ligamento oblicuo anterior con un miniaguja de 2,8 mm (Twinfix). Finalmente, se realizó estabilización transarticular de la articulación trapezoide-metacarpiana con alambre de Kirschner para proteger la reparación del ligamento. Se realizó inmovilización con escayola (). No hubo complicaciones postoperatorias. A las 2 semanas postoperatorias, la herida quirúrgica se había curado y se retiró la sutura, así como la inmovilización en escayola. A las 6 semanas, se retiró el alambre de Kirschner y se inició la rehabilitación. En el seguimiento, no presentó ninguna limitación de rango de movimiento, excepto una ligera pérdida de aducción. Se observó una recuperación completa de la fuerza de agarre, que se correspondió con una puntuación final de Quick-DASH de 3,5 (0-100). El paciente volvió a sus actividades normales de la vida diaria sin limitaciones (—). Durante el seguimiento, no se observaron fracturas, pérdida de fijación, reducción o inestabilidad articular. Después de un año de seguimiento, se observó la curación de la fractura y la congruencia de la articulación sin signos de osteoartritis (,).