Un hombre sudanés de 54 años de edad, con vómito persistente no bilioso y dolor epigástrico durante 2 años, asociado con una marcada pérdida de peso. No tenía ictericia, fiebre o cambio en los hábitos intestinales. No tenía tos ni hemoptisis y sus otros sistemas no presentaban alteraciones. No tenía antecedentes médicos significativos, ni antecedentes de tuberculosis, infección por VIH o diabetes, no era hipertenso y no había antecedentes familiares de una enfermedad similar o de tuberculosis. Estaba tomando medicamentos antiácidos; no era fumador ni alcohólico. Un examen físico mostró un índice de masa corporal (IMC) de 18, signos vitales normales, no estaba pálido ni tenía ictericia, no había linfadenopatía cervical y su examen torácico fue normal. Su abdomen era plano, se movía con la respiración, no había venas dilatadas, cicatrices quirúrgicas o marcas de cauterización y los orificios de la hernia estaban intactos. No había sensibilidad, masas, organomegalia o ascitis; su salpicadura de sucusión fue positiva. Los resultados de los exámenes hematológicos fueron normales, su velocidad de sedimentación de eritrocitos (ESR) fue de 30 mm/hora, y la hepatitis B, C y VIH fueron negativas. Una endoscopia superior mostró que su estómago estaba lleno de fluido y partículas de alimentos y una masa pilórica ulcerada se extendía hasta la parte proximal de su duodeno con estrechamiento severo. Se tomaron múltiples biopsias y la histopatología reveló una mucosa gástrica fuertemente infiltrada por células inflamatorias floridas que interrumpían las glándulas, que consistían en neutrófilos, linfocitos y células plasmáticas. Las glándulas exhibían criptitis y cambios regenerativos con la presencia de múltiples folículos linfoides. No se observaron Helicobacter pylori, displasia o evidencia de malignidad. Una prueba de ultrasonido mostró una masa de tejido blando focal hipodenso de 4,4 × 2,5 cm en su región pilórica con ganglios linfáticos paraaórticos y mesentéricos agrandados, había ascitis pélvica mínima, hígado y otros órganos normales. Una exploración de tomografía computarizada de su abdomen y pelvis mostró lesiones hipodensas nodulares que medían 30 mm que rodeaban el antro de su estómago con dilatación gástrica y múltiples linfadenopatías mesentéricas que medían 40 mm. También se observaron engrosamiento peritoneal y ascitis, por lo demás, tenía un hígado, bazo, páncreas, riñones, órganos pélvicos normales, así como una aorta y una vena cava inferior (IVC; Figs. y), y una radiografía de tórax normal. Se tomó la decisión de aliviar la obstrucción. Los hallazgos intraoperativos fueron: estómago dilatado y masa de 8 × 7 cm en el píloro gástrico con múltiples ganglios linfáticos mesentéricos, y plántulas peritoneales y omentales por todas partes con pequeños nódulos en la superficie del hígado; se realizó una gastroyeyunostomía con múltiples biopsias de la masa y los ganglios linfáticos que mostraron material caseoso durante la disección. El resultado de la histopatología confirmó el diagnóstico de TB abdominal. El curso postoperatorio del paciente fue sin incidentes y comenzó a comer el día cuatro; fue dado de alta en buenas condiciones. Además, se le realizó un seguimiento en serie que mostró que ganó más de 1 kg de peso en 20 días. Fue remitido al programa de erradicación de la TB para recibir tratamiento antituberculoso y detección de TB pulmonar que fue negativa (bacilos ácido-rápidos, AAFB).