   Sólo, de caridad y fe previsto,
y en la fe y la humildad su fe basando,
tomó unos pescadores a su mando
para innovar el mundo, Jesucristo.

   Divino SER, con el humano mixto,
indulgente, social, sencillo y blando,
cumplía los preceptos que iba dando;
ejemplo hasta sus días nunca visto.

   Su ley unió con fraternales lazos
la humanidad: rasgó la ley judía
e hizo los falsos ídolos pedazos;

   y al alzarle en la cruz Salem impía,
a la raza de Adán tomando en brazos,
dijo: «Te he redimido, ya eres mía».