   Cursado sin haber libros ni escuelas,
de Nazaret en sus humildes botes
del mundo lanzó al mar sus sacerdotes
CRISTO, dando a su fe viento sus velas.

   Tras sí abriendo de luz anchas estelas
de navíos altísimos con dotes,
a partirse la tierra en doce lotes
les llevaron sus naves pequeñuelas.

   Aquellos pescadores ignorantes,
aquellos doce pobres nazarenos
consiguieron alzar, nuevos Atlantes,

   de fuerzas de titán por su fe llenos,
sobre ricos, impíos y arrogantes
los pobres, los humildes y los buenos.