   Iris de paz y de virtud lumbrera,
la comprendió y la amó la hispana gente:
vos la amasteis ¡oh Rey! adolescente
y ella os amó desde la edad primera.

   Mas fugitiva luz, luz pasajera,
brilló un instante, perfumó el ambiente,
doró el pasado y enlutó el presente;
y hoy la reza y la llora España entera.

   De su faz guardan con amor los trazos
el palacio, el taller y la cabaña:
si os hizo ¡oh Rey! el corazón pedazos

   de la muerte al herirla la guadaña,
pensad que une su amor, de amor con lazos,
con el pueblo español, al Rey de España.