   ¡Torpe, mezquina y miserable España,
cuyo suelo, alfombrado de memorias,
se va sorbiendo de sus propias glorias
lo poco que ha de cada ilustre hazaña.

   Traidor y amigo sin pudor te engaña,
se compran tus tesoros con escorias;
tus monumentos ¡ay! Y tus historias,
vendidos llevan a la tierra extraña.

   ¡Maldita seas, patria de valientes,
que por premio te das a quien más pueda
por no mover los brazos indolentes!

   ¡Sí, venid, ¡voto a Dios!, por lo que queda,
extranjeros rapaces que, insolentes,
habéis hecho de España una almoneda!