   Aunque del golfo en la ajustada clave
situada por la mano del misterio
dominas casi todo un hemisferio
y eres de un mar la centinela y llave,

   al mundo no impondrás tu planta grave
cual la patria de Augusto y de Tiberio,
brillante cual la luz será tu imperio
blando, como el amor, tu yugo suave.

   La tierna imagen del Edén perdido
tu fauna y flora al viajador ofrecen,
calma tu ley su inextinguible anhelo;

   y conforta su espíritu abatido,
la oración de tus palmas, que parecen
las pitonisas del altar del cielo.