   De tal modo en la vida el arte impera,
que con éxito enorme, y a diario,
del mundo en el magnífico escenario
hace de histrión la humanidad entera.

   Finge, miente, disfraza o exagera
cada cual su sentir, que es necesario
ocultar las ruindades del armario
con el velo traidor de la quimera.

   Y como nadie de inquirir se cura
si con honra llegaron a la altura
los primeros actores de la farsa,

   subir, por cualquier senda, es lo importante,
llegar hasta la cúspide triunfante,
ser actor distinguido, no comparsa.