   ¡El talento! La causa no concibo
de sus siempre pasmosas producciones.
¿Es el alma? ¿Serán las vibraciones
que agitan la materia su motivo?

   ¿Qué agente singular mueve al que, altivo,
luce su ingenio y elevados dones?
Ya me doy del fenómeno razones,
y tal como las siento las escribo.

   Fuentes de inspiración, de ciencia focos,
son escasos los hombres que yo cuento;
son necios, pues, los más; los sabios, pocos.

   Luego deben su fama de talento,
esos hombres que el vulgo llama locos,
a una excentricidad del pensamiento.