   No siempre la vesánica Fortuna
dio claro ejemplo de equidad notoria;
no siempre las mercedes ni la gloria
las supo repartir una por una.

   Contada ocasión fue, si es que hubo alguna,
la que dio con acierto la victoria;
contada, la que un hueco hizo en la Historia
al héroe que ni pide ni importuna.

   Ante esos, por la Diosa preferidos,
candidatos a mártir o suicida,
postrémonos de hinojos, conmovidos,

   proclamando su fama merecida,
que son héroes anónimos, vencidos
en la lucha espantosa de la vida.