   Mayo gentil, que el corazón renueva,
cual de Natura renovó las rosas...
Tus frescas flores son más olorosas
que las que Dios en el Edén dio a Eva.

   ¡Oh, mes que tornas, imperial, con nuevas
vestiduras de galas ostentosas,
por ti exhala sus rimas melodiosas
el ruiseñor que el pensamiento eleva...!

   Ya que disipas de la vida el llanto
que al corazón marchita, acoge el canto,
si el alma al cielo de placer la encumbras.

   Porque no al mundo sólo, tú deslumbras...!
que en misteriosa inspiración y encanto
también la muerte del poeta alumbras.