   Recuerdo bien, que en estival aurora
en un alegre huerta, en vacaciones,
dado a un amor que me engendró ilusiones,
-¡Oh, abnegación felice del que adora!-

   «-Mira... A esta golondrina enseño, ahora,
a mensajera fiel de mis pasiones...
Cuando vuelvas al aula y las lecciones
embarguen tu atención, hora tras hora,

   no te verás de su presencia falto,
con nuevas en tu pico». Dijo, y, suelta,
la golondrina de que habló, dio un salto,

   crespó las plumas, y voló muy alto...
Fue en Junio y hoy con la ilusión disuelta
en vano espero su anhelada vuelta.