   Tú eres altar de mi cariño santo;
tú el sólo bien de la existencia mía;
tú eres el astro que su luz me envía;
tú quien inspira mi amoroso canto.

   Tú eres del alma misterioso encanto;
tú eres del corazón dulce alegría;
tú eres la estrella que mis pasos guía;
tú eres consuelo de mi atroz quebranto.

   Tú eres la gloria donde nunca llego;
tú eres el mar do naufragó mi calma;
tú eres el rayo que encendió mi fuego.

   Tú quien me diste del sufrir la palma;
tú a quien adoro, y si el amor es ciego,
tú eres la sola luz que ve mi alma.