   Musas, alcemos de victoria el canto:
España despertó: su honor la inspira;
y fue el arranque de su noble ira
del mundo admiración, de África espanto.

   En desagravio al fin de ultraje tanto,
Tetuán postrada a nuestros pies se mira.
Musas, cantad y al eco de la lira
reverdezcan los lauros de Lepanto.

   Sí; que al ver por las ondas del Tirreno
allá lanzarse en la guerrera popa
hueste arrojada y adalid sereno;

   y que a sus antros con terror galopa
roto y vencido el bárbaro agareno...
ya con respeto nos saluda Europa.