   De opresión en el caos lastimero,
la libertad soñabas inspirado,
y a la patria serviste denodado,
con alma grande y corazón sincero.

   Sin ceñirte la espada del guerrero
nobles triunfos también has alcanzado,
ya del pueblo tribuno firme, osado,
ya recto juez, valiente caballero.

   Infatigable fuiste en tu carrera,
y a la patria le es grata la memoria
del hijo que ilustró su edad primera.

   Virtuoso Marín, tu pura gloria
exenta de odio y ambición rastrera,
clara y sin mancha brillará en la historia.