   Alza el manto de luz luna cautiva
que al pálpito estelar vela y apaga
y el albo resplandor ciegue la llaga
de la nocturna dama fugitiva.

   Hienda los cielos clara comitiva
del radiante fulgor que al orto embriaga
y el duende nocturnal que se deshaga
al eco de su voz imperativa.

   Que han de brotar mis ojos a la clara
marejada de albores tempraneros
y al niño de las luces marineras.

   Que he de nacer de nuevo a la algazara
de mis sueños de ayer aventureros
y ondean en la aurora mis banderas.