   De espumas y coral quise mi casa,
y de sargazos y algas mi aposento,
de conchas el timbal que me acompasa,
de levante solano quise el viento.

   De crepúsculos rojos mi horizonte
y caracolas blancas mi celaje,
en ancho mar fui siempre polizonte,
con esencias marinas de equipaje.

   Y si en rompientes altos anidaron
con mis sueños de ayer altas gaviotas,
hoy viene a cubrirme una tras otra

   en mi lecho de arena sepultado,
calientes, cristalinas, rompedoras,
con sábanas de sal... saladas olas.