   Celos te dan los plácidos cantares
con que en noches hermosas y serenas,
engaño los rigores de mis penas
y adormezco la voz de mis pesares.

   Celos tienes de Cuba y sus palmares
y también de las blancas azucenas
que de inocencia y de hermosura llenas
se levanta al pie del Almendares.

   Quieres al fin, que de la lira mía
arrojando las cuerdas en el suelo
enmudezca la triste melodía;

   mas deja tanto afán y desconsuelo,
pues son mis versos luz de noche umbría
y tu mi sol y nacarado cielo.