   Ocultas en festones de ventura,
son el símbolo fiel del alma buena,
que es al bullicio mundanal ajena,
y que busca en la fe su fuente pura.

   Unen a la modestia la hermosura,
y si los cierzos le procuran pena,
ellas doblan su cáliz, en la arena,
buscando, con temor, la sombra oscura.

   Flores hermosas, si el placer convida
con el afán creciente y el anhelo,
que dejan luego el alma dolorida,

   yo, en cambio, busco mi mayor consuelo
en recordar la madre de mi vida,
y en vuestro suave aroma que es del cielo.