   Un gigantesco cíclope simula
cuya espalda no encorvan las edades,
y aun su lira de bronce a las deidades
con sus estrofas clásicas adula.

   El regio canto que épica modula
estremece las ruinas de ciudades
muertas, o en las celestes soledades
a los dioses proscriptos estimula.

   Supremo forjador de eterna joya,
émulo poderoso de vestiglos,
yérguese excelso en inmortales bregas.

   Y el resplandor magnífico de Troya
apagóse en la bruma de los siglos
cuando aun refulgen sus pupilas ciegas!