   Gabriel D'Annunzio una visión hermosa
en sus ensueños mágicos persigue,
sin que el temor a lo espectral le obligue
a desandar la ruta fatigosa.

   Por región ignorada y tenebrosa
con brioso ardor y loco afán la sigue,
y aprisionarla, triunfador, consigue
en la red deslumbrante de su prosa.

   En éxtasis de sacro arrobamiento
la hermosura ideal de su conquista
con intensa embriaguez admira absorto,

   y al hallar la belleza, el sufrimiento
la emoción de su júbilo conquista
viendo que el plazo de la vida es corto.