   Rey de la rima, artífice sin par,
noble mantenedor del bien decir,
tan fácil al impulso del reír
como dócil al ritmo del llorar.

   Nota mística o plácido cantar,
voz del pasado o voz del porvenir,
sabe amar, conmover o persuadir,
predicador, filósofo o juglar...

   -¡Padre Lope! De hinojos ante vos,
roto el casco, sin lanza y sin arnés,
quiero dar al soneto un triste adiós...

   Confieso, arrepentido, a vuestros pies,
que he escrito -¡perdonadme!- ciento dos...
¡Y os juro no escribir el ciento tres!