   Dame, Señor, inspiración y aliento
para cumplir la ley de mi destino;
dame luz que ilumine mi camino
y esclarezca mi oscuro entendimiento.

   Dame juntos prudencia y ardimiento,
rectitud y piedad, saber y tino...
Me alzó a la cumbre tu poder divino:
no me abandones al furor del viento.

   ¡Mísero mando!... Vanidad de un día,
soñar en verso y despertar en prosa.
¿Es represión?... ¡Nefanda tiranía!...

   ¿Es tolerancia?... ¡Flojedad odiosa!...
-Sólo acierta, Señor, el que confía
en su honor y en tu ayuda generosa.