   Es temible si expresa desagrado
con su lenguaje mudo y allanero;
y es fiel y cariñoso mensajero
si le lleva un suspiro al ser amado.

   Espada de Damocles si cerrado
amenaza entablar combate fiero;
y promesa amorosa si ligero
le acaricia con su aire perfumado.

   Si a tu oído, melódica y sentida,
una frase de amor llega atrevida,
es discreto y oculta tus sonrojos,

   como la nube al sol, con su paisaje;
pero astuto y traidor, deja a tus ojos
que miren al revés del varillaje.