   Somos los que prudente despreciamos
los sueños de la vana fantasía
y lo que hay en el mundo de alegría
en loca abnegación no derrochamos.

   Cantando por la vida caminamos;
de la muerte la oscura lejanía
nos avisa apuremos cada día
la copa del placer en que libamos.

   Sólo odiamos lo humilde y lo molesto,
amamos al pasión enardecida
y buscamos reposo en las harturas;

   el secreto es tener el mejor puesto
en el grato banquete de la vida
y gozar sin recelos sus dulzuras.

