   Cabe el amplio terreno sin cultivo,
cruzado por soberbias avenidas,
el «Parque Japonés» yérguese, altivo,
como un girón de antigüedades idas...

   Una cúpula ofrece su estructura
de exótica y magnífica belleza;
y, en tanto que contemplo tu hermosura,
mi corazón, devotamente, reza...

   Lugar de ensueños, para ensueños hecho:
aquí las frondas de verdor constante
y el césped más allá, fresco y lozano

   y mullido a la vez cual blando lecho...
¡Vivir aquí, vivir eternamente,
contigo y con tu amor... como un hermano!