   Conozco yo un ratón de biblioteca,
presunto monaguillo del Parnaso,
émulo del Petrarca y Gracilazo,
más digno que del estro de una rueca.

   Y que teniendo la mollera seca,
el seso huero y el sentido raso,
creyendo cundo menos ser un Tasso,
poeta se apellida con voz huera.

   Mirado como hombre es, en resumen,
un ridículo tipo de sainete,
chisgarabís sin seso ni cacumen.

   Y visto como vate es tan zoquete
que una vez ensayo su huero numen
y en lugar de un sonete hizo un sonete.