   En bárbaro holocausto vuestra vida
en flor sacrificó la hispana hiena
que de asombro y horror al mundo llena
y en sus garras a Cuba tiene asida.

   Aunque la patria en duelo está sumida
y lucha por romper su atroz cadena,
¡Oh mártires! en medio su honda pena
vuestro destino trágico no olvida.

   La sangre de tus víctimas, España,
manchó tu frente, deshonró tu mano,
y por siempre esculpió tu vil hazaña.

   Y si todo, a la par que el viento corre,
se olvida y pasa, esperarás en vano
que el tiempo ese padrón de infamia borre.