   De horror el crimen tus anales llena;
donde imprimes el pie, la sangre brota;
el manantial de vida allí de agota,
y hasta el aire tu hálito envenena.

   No león, más chacal injerto en hiena
eres; y vil puñal tu espada rota;
y ya el clarín de tu fatal derrota
en todas partes lúgubre resuena.

   Despeñada al abismo que has cavado
tú misma, torpe e infeliz España,
a impulso vas de fuerza irresistible:

   Siniestro resplandor tu frente baña;
y dejas, donde quiera que has pasado,
ruinas y luto y odio inextinguible.