   ¿Qué no te quiero?... Pues mi amor confiesa
que es jamón puro tu beldad jugosa,
que tus mejillas son pomas de rosa,
y son tus labios regalada fresa;

   que es tu regazo suculenta presa,
y salsa tu mirar siempre sabrosa,
trufas tus besos, tu blancura hermosa
limpio mantel en abundante mesa.

   Dices «comedme» y yo me desayuno,
y un plato dejo y otro plato tomo,
que así el banquete tu menú convida.

   Mayor que mi apetito no hay ninguno;
sólo puedo olvidarte cuando como,
y comiendo, mi bien, paso la vida.