   Tú de Benamejí, famoso chato,
ágil, resuelto, emprendedor y cuco,
que gracias al poder de tu trabuco
cobraste en los caminos el barato.

   No vio jamás la gente de tu trato
en taberna, garito, ni tabuco,
gitano, calabrés o mameluco
que te llegara al polvo del zapato.

   Pero todo acabó; no hubo remedio:
te echaron mano, y asomó de pronto
el verdugo cruel que te hizo noche.

   La erraste, ¡vive Dios! de medio a medio;
porque en lo de nacer fuiste tan tonto,
que si naces después, andas en coche..