   Porque nunca has logrado conseguir el anhelo
de encontrar un Lohengrin todo fuego y amor,
el coral de tus labios ha perdido color
y a tu pecho aprisiona un letal desconsuelo.

   Porque mucho has soñado en un mágico cielo,
y un jardín donde nunca penetra un gran dolor,
la sangre de tus venas se queda sin calor
y muchas ilusiones de tu alma alzan el vuelo.

   Y al pensar en el mundo un día y otro día
tus tiernas esperanzas se deshojan cual flores;
en tu rostro divino se esfuma la alegría,

   y los negros reflejos de tus hondos dolores
te encierran en la cárcel de tu melancolía
sujeta en los hierras de tus muertos amores.