   Viste de seda: alhajes de gran tono;
pechera en que el encaje hace una ola,
y bajo el cinto, un mango de pistola,
que él aprieta entre el puño de su encono.

   Piramidal sombrero, esbelto cono,
es distintivo en su figura sola,
que en el bridón de enjaezada cola
no cambiaría su silla por un trono.

   Siéntase a firme; el látigo chasquea;
restriega el bruto su chispeante callo,
y vigorosamente se pasea...

   Dudase al ver la olímpica figura
si es el triunfo de un hombre en su caballo
o si es la animación de una escultura.