   No beberé en las linfas de la castalia fuente,
ni cruzaré los bosques floridos del Parnaso
ni tras las nueve hermanas dirigiré mi paso:
pero, al cantar mis himnos, levantaré la frente.

   Mi culto no es el culto de la pasada gente,
ni me es bastante el vuelo solemne del Pegaso:
los trópicos avivan la flama en que me abraso;
y en mis oídos suenan la voz de un Continente.

   Yo beberé en las aguas de caudalosos ríos;
yo cruzare otros bosques lozanos y bravíos;
yo buscaré a otra Musa que asombre al Universo.

   Yo de una rima fácil haré mi carabela;
me sentaré en la popa; desataré la vela;
y zarparé a las Indias, como un Colón del verso.