   Dime, si has visitado la Real Armería,
¿qué sentiste ante aquellas antiguas armaduras?
Mi verso evocativo perfila las figuras
heroicas que se pierden en esa lejanía...

   Poeta que a ti llego desde un remoto día,
¿cómo podré halagarte con mis palabras duras,
si estoy enamorado de aquellas aventuras
y sólo siento aquella vetusta poesía?

   ¿Quieres oír mi canto? Visita el gran museo
de las armas; y, entonces, colmarás tu deseo,
posando en esas viejas panoplias tus miradas.

   Tal, ya que a tu capricho mi inspiración someto,
como una de esas viejas panoplias, mi soneto
desdobla el abanico de sus catorce espadas.