   Diálogo de una hora... Somero que he vivido
con una linda joven, cuyo candor no empeño
y a la que -desde lejos ya para siempre- pido
perdón por esa hora... ¡Si hubiese sido un año!

   Hora de una doncella que en mi alma ha florecido,
para hacer ya de toda mi vida un desengaño:
no hay - pues ni ha de ser mía, ni he de darla al olvido-
mujer que en menor tiempo me hiciese mayor daño...

   No la podré en mi vida ya olvidar -¡es tan ella!-
ni escuchar -¡ y es tan dulce - ni mirar -¡y es tan bella!
El placer más pequeño cuesta mucho dolor;

   pero, aunque sufra tanto, yo no sé todavía
si en un soneto cabe toda la poesía
con que en sólo una hora cupo todo su amor...