   Vida del alma, saludable encanto
que de mi juventud la gloria fuiste
¿por qué me abandonaste? ¿por qué huiste?
¿por qué dejaste al que te quiso tanto?

   ¡Dejarme y para siempre! a tal quebranto
¿qué daños o qué ofensas recibiste?
¿por qué en tu propio ser no me absorbiste
como hoy mi corazón absorbe el llanto?

   Mas ya comprendo: fue mi fantasía
engendro de este amor que creí eterno
pensando que jamás se acabaría.

   Pero tú buscas juventud, no invierno;
sueño ha sido mi amor, dulce alegría,
y viejo al despertar hallé el infierno.