   Desde ayer, en la tarde, con indecible afán,
Carmela la zagala, preparó su vestido
mejor, que hubo adornado con cintas y metido,
para venir a ver al fiesta de San Juan.

   ¡Es Carmela muy guapa! Y más buena que el pan.
Los mozos al mirarla se dicen al oído
los ingenuos requiebros que su buen parecido
les inspiran, y sus ojos tras los de ella se van...

   Con camisa de gola, y enagua de percal,
y el rebozo de seda ceñido a la cintura,
Carmela da a la fiesta singular esplendor.

   Habla el cura. La Banda toca un aire marcial
y entre gritos y aplausos pasea su figura
Carmela, por quien muchos viven locos de amor...