   Del jardín en la sombra semioscura,
resalta, oro y azul, su regio traje;
la airosa esplendidez de su plumaje
de donde emerge altiva su figura...

   Príncipe por su sangre la más pura,
yo le quiero brindar hoy mi homenaje
y darle en la emoción de mi lenguaje
salutación de paz y de ventura...

   Luego cantar su porte y señorío;
sus ojos vivos, su aguzado pico,
y el vivo tornasol de su atavío.

   Y del jardín sobre la verde alfombra,
su plumaje, que abierto en abanico,
se esfuma en el misterio de la sombra.