   Perdí el sueño a las tres de la mañana,
de mi cama salté despavorido,
y no sé si despierto, o bien dormido,
arrojarme intenté por la ventana.

   Con un frío me siento de terciana,
gritos doy sofocado y oprimido,
levántase mi hermana y aburrido
le digo mil insultos a mi hermana.

   De mi cuarto salí ciego y sin tino,
le rompí la cabeza a mi criado,
mandé mudar de casa a mi vecino:

   pero tanta locura y atentado,
¿quieren saber, señores, de qué vino?
Sólo de que soñé que era casado.