   Viejo soy, si señora, yo soy viejo,
padezco gota y tengo romadizo,
y cuando con usted no simpatizo
bueno debo de ser para un consejo.

   Tampoco es usted moza, y no me quejo
cuando la miro usar pelo postizo,
ajenos dientes, colorín rojizo,
en consulta privada del espejo.

   Lo que si me da rabia y desazona
es que usted busque mozo que la quiera
a costa de mi bolsa cincuentona.

   Y que pague mi pobre faldiquera
al gran Matusalén de su persona
pecados que el Demonio sugiriera.