   Ojos que lloran de continuo suero,
menguado peluquín, frente arrugada,
barba con la nariz contrapunteada
las que aparta por boca un sumidero.

   Fó cuyo olor anuncia matadero,
persona de las moscas celebrada,
retrato de la muerte enmascarada
a quien demanda propios el carnero.

   Visión de la vejez, ánima impura
condenada a camándula y muleta,
cocodrilo feroz sin dentadura,

   que si merece crédito el poeta
todo lo que decanta es la figura,
cuando del diablo no, de una alcahueta.